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Miradas de África

Estados modernos y poder tradicional en África

El colonialismo fue, entre otras cosas, un mecanismo de homogeneización e imposición cultural con respecto a los valores occidentales. En el momento en el que empiezan a surgir fuertes movimientos anticoloniales y los países africanos se independizan, se propone un proyecto “civilizador” para África (Tomàs, 2008), en el que el Estado entendido como heredado de Europa se impone como legítimo ante cualquier otro tipo de poder. Muchas élites africanas están de acuerdo con este proceso por considerarlo como modernizador, excluyendo las autoridades tradicionales quedándose éstas en la sombra durante este proceso, fenómeno que C.H. Perrot denomina “eclipse”. Fue un proceso de euforia estatalista, generado en África tras la descolonización en base a la idea de que este Estado iba a permitir llevar a cabo el desarrollo y la democracia que la colonización había impedido (Campos, 2006).

 Los Reyes y Jefes tradicionales habían sido desplazados tanto por parte de los países colonizadores, como posteriormente por líderes africanos nacionalistas, que lucharon fuertemente por la independencia y que sostenían un discurso desarrollista y en pro de la modernización, como es el caso de Touré, que asociaba estos poderes con la no evolución de la sociedad(Perrot, 2008).

Pero a partir de los años 80 con la crisis del Estado, que se comienza a ver el fracaso de este modelo impuesto e importado por otras sociedades con unos rasgos muy diferentes a la africana. Durante los años de la Guerra Fría, una gran mayoría de los países habían recibido ayuda norteamericana, soviética o francesa, que después dejaron de recibir cuando ésta terminó, lo que supuso el fin también de los contratos surgidos del apoyo a uno de estos dos bloques por parte de los países africanos. Como uno de los motivos de esta crisis, Itziar Ruíz-Giménez (2000) añade la insostenibilidad del neopatrimonialismo1 que mantiene a las élites africanas en el poder, y que da lugar a redes clientelares que acaban dando legitimidad a este Estado africano. Estas relaciones que se han considerado directamente (y únicamente) típicamente urbanas, trascienden también a la esfera rural, según algunos autores2.

Mbuyi Kabunda (2005) habla de tres factores que han sido determinantes para el debilitamiento del Estado:

1.- El producto de la colonización y no de la evolución de las sociedades africanas, y se caracteriza por la falta de legitimidad sociológica, de ahí su cuestionamiento por las fuerzas centrífugas etnicistas o secesionistas, desde abajo, y por las fuerzas panafricanistas centrípetas, desde arriba.

2.- El proceso de democratización liberal, que ha generado conflictos internos como consecuencia del debilitamiento del poder central y la consiguiente emergencia de nuevas fuerzas políticas, que se enfrentan a la persistente voluntad de poderes establecidos de seguir controlando las masas y la sociedad civil.

3.- La ideología neoliberal con su filosofía de “menos Estado” a favor del sector privado.

El mantenimiento de los Estados heredados de los coloniales, provoca los “Estados viciados” o “Estados furiosos” de los que habla Iniesta (Kabunda, 2002) donde los estados africanos no sirven los intereses de los pueblos y su “desarrollo”. Y esto se pone de manifiesto en texto de Laurent Berger (2009), cuando comenta que el Estado malgache es cómplice de la estrategia de las multinacionales de hacerse con unos terrenos considerados sagrados por la población local sagrados. Dichos estados están siendo concebidos para favorecer a las multinacionales y a los intereses particulares de las élites dominantes, dando lugar a la rivalidad interétnica e incluso, intraétnica. Estas élites gobiernan hoy en día bajo la presión del sistema capitalista occidental, a menudo han perdido el horizonte de la realidad social y cultural de su país.

Por otra parte, estos Estados no corresponden a la realidad geocultural africana. Al ser fronteras heredadas del colonialismo, dividen a un mismo grupo étnico en varios teritorios, además de las rivalidades intraétnicas existentes, sobretodo cuando hay un conflicto de intereses (Kabunda, 2005). Hay que tener en cuenta, que el sistema tradicional africano está construido bajo una base consensuada y no democrática, a pesar de que los países occidentales han exportado este último sistema político. Esto supone una mayor participación social en la toma de decisiones a pesar de que es un proceso más lento y menos ágil que el sistema de voto de mayoría simple (Iniesta, 2000).

Como dice el texto (Farré, Lourenço, Tomàs, 2009), para algunos autores el papel de los poderes tradicionales en las sociedades africanas, puede ser positivo en el sentido de que pueden ejercer de mediadores, en tanto que comprenden mejor las necesidades de éstas. En el ejemplo del texto, se da el caso de que el Rey no está de acuerdo con el proyecto que se pretende llevar a cabo y se opone, viendo que va en contra de los intereses de la población. A pesar de la idea que hay del estatismo de los Reyes tradicionales como característica general, la realidad es que en algunos casos llevan a cabo proyectos de desarrollo, además con éxito debido a que conocen mejor las características de su población que una ONG externa. Las sociedades cambian en todas las poblaciones de una manera u otra.

Volviendo al ejemplo de Madagascar, éste explica la intervención del Estado, de una multinacional, de la monarquía antankaraña y de la población local, en la negociación de -según los expertos internacionales- un proyecto de desarrollo. Inicialmente el Rey se posiciona a favor para ir progresivamente posicionándose en contra, lo que le costará finalmente la destitución a manos de la nobleza local.

Queda reflejado aquí el pulso entre los cuatro poderes que median en este proyecto. Y es un síntoma de un problema generalizado: las élites que gobiernan los Estados africanos ya no velan por los intereses de las poblaciones locales, sino que se rigen por las leyes del mercado, dando prioridad a esa insistencia en los Estados-Nación que no se adecúan a la realidad africana, siguiendo las fronteras heredadas del colonialismo (se ve claramente en el momento que el Estado es partícipe de la construcción en terrenos considerados sagrados tradicionalmente para la población). En este caso son las organizaciones supranacionales e internacionales, así como agentes externos quienes están determinando las necesidades de la población y sus propios intereses. Para ello, el sistema se las ingenia para conseguir quitarse de encima aquellos poderes tradicionales que entorpecen las negociaciones, dejando de lado el consenso o las necesidades reales de la población local.

Todo ello, es una clara muestra de la necesidad de un replanteamiento del Estado en África, ya que el actual no está interiorizado ni por las masas ni por los propios dirigentes que la utilizan para sus objetivos específicos como la de conseguir privilegios particulares o étnicos. En este sentido Kabunda (2005) propone hacer tres restructuraciones: a nivel nacional, a nivel regional (haciendo coincidir las fronteras nacionales con las culturales) y a nivel internacional (creando un frente común contra la mundialización).

Actualmente la gran parte de las sociedades africanas viven en dos niveles: la vida y valores occidentales (capitalismo, estética, educación) y la vida tradicional (la religión, la solidaridad, etc). Senghor ya habló en su día de la necesidad de llegar a una sociedad híbrida donde se combinen características de cada sociedad. Esta propuesta puede ser arriesgada ya que finalmente se aplicará la ley del más fuerte.

Los procesos que se han dado en los Estados postcoloniales han sido diversos dependiendo de cada país. En general la reducción de las ayudas internacionales derivadas de las políticas neoliberales a nivel internacional y el fin de los apoyos que recibían durante la Guerra Fría, han ido erosionando los Estados creados en estos países. Cada uno de ellos ha respondido de una manera, desde guerras civiles o graves conflictos, o incluso reestructuración y apertura. Algunos otros han respondido ante este colapso estatal con el resurgimiento de las autoridades tradicionales, ya que estos tipos de autoridad política no habían sufrido este derrumbe de los Estados y se vuelve a ver como una buena salida a la resolución de conflictos (Ruíz-Giménez, 2000), y una forma de acercarse más a la realidad social de cada población.

Un rey-dios es un monarca indiscutible, puede cometer excesos impensables en el común de los mortales, pero no alterar sustancialmente los equilibrios y consensos sociales, y en modo alguno puede acrecentar su estado, en detrimento de los cortos excedentes históricamente consentidos por la sociedad: ahí empezó la quiebra de los nuevos monarcas del África contemporánea, llegados en olor de multitud al poder pero sin otro ideario político que el de una modernidad universal aplicable en África en recetas de derecha o izquierda.”

Iniesta, F.

Emitai. Estudios de Historia Africana. 2000

Notas al pie de página

1 Neopatrimonialismo: Utilización de recursos del Estado para asegurar la fidelidad de los “clientes” de la población en general. Muchas críticas la consideran una práctica corrupta (no siempre ilegal). http://en.wikipedia.org/wiki/Neopatrimonialism

2 Itziar Ruíz-Giménez, alude a Boone como uno de los autores que defienden esta idea.

Comentario basado en los textos:

  • Diversidad de poderes en África y resolución de conflictos (Albert Farré, Vitor A. Lourenço, Jordi Tomàs). Fundación CIDOB
  • Conflictos postcoloniales en el Reino Antankaraña del norte de Madagascar (Laurent Berger). Fundación CIDOB

BIBLIOGRAFÍA

Campos, A. (2006). Política Poscolonial al Sur del Sáhara. EN: Echart, E., Puerto, L.M, Sotillo, J.A (coods). África en el horizonte. Introducción a la realidad socioeconómica del África Subsahariana. de. Libros de la Catarata. Madrid.

Iniesta, F. (2000). El rey-dios o la monarquía dual. EN: Emitai. Estudios de Historia africana. Ed. Bellaterra. Barcelona.

Kabunda, M. (2005). Relaciones entre Estados y grupos étnicos en África: teorías y prácticas. EN: Kabunda, M. y Caranci, C.A. Etnias, Estado y Poder en África. Ed. Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.

Perrot, C.H. (2008). Les autorités traditionnelles et l’État moderne en Afrique Subsaharienne au début du XXIe siècle. Ed. Université de Paris I- Pantheon Sorbonne.

Ruíz-Giménez, I. (2000). El colapso del Estado poscolonial en la década de los noventa. La participación internacional. EN: Peñas, F.J. (ed). África en el sistema internacional. Cinco siglos de frontera. Ed. Los libros de la Catarata.

Tomàs, J. (2008). Realitat, màgia i esperança a l’Àfrica negra. El retorn de les autoritats tradicionals. DCIDOB nº 105. Fundació CIDOB.

WEBGRAFÍA

Revista Pueblos: África en la globalización neoliberal: descomposición política y económica de Mbuyi Kabunda- 3 de marzo de 2005. http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1180

Wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Neopatrimonialism

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Anaya, V. (2011). Estados modernos y poder tradicional en África


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