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Feminismo Negro, Miradas de África

El acceso a la tierra y movimientos femeninos en Sudáfrica

Cuando pensamos en términos de participación en el ámbito rural africano, la que tiene un papel preponderante en la comunidad es la mujer. Básicamente porque ellas son las que producen una gran mayoría de los alimentos en una familia, las que aportan el sustento y trabajan las tierras, y porque tradicionalmente en el ámbito rural africano, ellas han sido el pilar básico de la familia y de la comunidad.

En el ámbito rural, los derechos de las mujeres en cuanto al acceso y uso de las tierras se convierte en algo fundamental y en uno de los temas más presentes cuando hablamos hoy en día de desarrollo, ya que ellas han sido siempre el eje central de la agricultura. Soledad Vieitez (2009) apunta los cambios que se han producido en cuanto a la propiedad y uso de la tierra:

“(…) la propiedad individual de la tierra era más limitada, mientras que grupos de descendencia (matrilineales o patrilineales) organizaban hogares para la producción, el consumo, la residencia y la reproducción: matrimonio, herencia, crianza de los hijos, fuerza de trabajo, etc. Existía variabilidad de formas de organización económica en torno a dichos hogares, pero lo fundamental es que los recursos naturales, también la tierra, era poseída conjuntamente por el grupo de descendencia, quien la administraba para todos (…)”

Los gobiernos coloniales y sus teorías modernizadoras fueron la antesala de la situación actual. Muchos de los espacios de poder que las mujeres tenían en el ámbito rural lo han ido perdiendo durante estas últimas décadas, cuando el ámbito rural ha sido considerado como atrasado dentro de la vorágine de la modernización y neoliberalismo. La feminización de la pobreza en África, viene dada en gran parte por la aplicación de estas políticas relacionadas con la propiedad de las tierras, que muchas veces no han satisfecho la realidad social, y que cada vez más, favorecen el éxodo del campo a la ciudad tanto de mujeres como de jóvenes, con el consecuente empobrecimiento y las dificultades de supervivencia en el entorno urbano.

La situación en la época precolonial tampoco era idílica para las mujeres ya que la propiedad de la tierra estaba generalmente en manos de los hombres. Pero sí es cierto que las mujeres utilizaban algunas estrategias que les permitía el uso y beneficio de las tierras trabajadas, convirtiéndolas en una figura imprescindible en la familia y ser agentes económicos activos. Las políticas neoliberales y los Planes de Ajuste Estructural de los años ochenta, propiciaron el mercado de tierras en África, beneficiando a Occidente y sus multinacionales, y generando una propiedad individual que afectó directamente a las mujeres ya que al ser la propiedad de las tierras tradicionalmente masculinas, se afianza “legalmente” esta propiedad dificultando o impidiendo el acceso a estas tierras, destinadas además en muchos casos como plantaciones comerciales.

En Sudáfrica, después de que apartheid despojara totalmente las tierras a la población negra, se han llevado a cabo reformas que tienen como objetivo restituir las tierras a aquellos sectores de la población que sufrieron, entre otras cosas, este arrebato de sus tierras desde la época colonial (población negra y mujeres). De ahí ha surgido la reforma agraria iniciada por el gobierno del ANC en 1994. En el White Paper on South African Land Policy de 1997, se pone de manifiesto la intención de trabajar en pro de los sectores más pobres y de las mujeres, aunque, a pesar de las buenas intenciones, esto no se consiguió. Catherine Cross y Donna Hornby (2002) apuntan algunos de los motivos que pueden haber obstaculizado este proceso: invisibilidad de las mujeres sobre los grupos beneficiarios, no se han hecho muchos esfuerzos para asegurar una mayor control y tenencia de la tierra, etc. Por otra parte, hay que insistir en que la mercantilización de las tierras ha empeorado las condiciones de acceso de las mujeres a las tierras.


Foto extraída de rwmsa.orgA lo largo de estas últimas dos décadas, la población femenina rural se ha ido organizando mediante asociaciones de comunidades de base, ONG’s y grupos, a para lograr que esta reforma agraria cumpla con sus objetivos de beneficiar a las mujeres, y conseguir una equidad de género que les permita acceder a las tierras de la misma manera que los hombres, que se valore su trabajo y para luchar contra los graves problemas que tienen las mujeres en Sudáfrica (violencia de género y abusos sexuales entre otros). Son muchos los movimientos femeninos y feministas en Sudáfrica que luchan por la equidad de género, tanto desde el ámbito de los movimientos sociales, como en el ámbito académico. En el ámbito rural, el Rural Women’s Movement de Sudáfrica, es un claro ejemplo de organización que aglutina varias de estas comunidades rurales es de Sudáfrica basada en Durban (KwaZulu Natal) y que, como muchas otras, luchan por mejorar la situación de las mujeres. La organización y agrupación de las mujeres africanas, tanto tradicionalmente como en la actualidad, tanto en el área rural como urbana, y tanto en Sudáfrica como en el resto de los países africanos, es una clara muestra de la participación de la mujer en su comunidad y en la vida política, social y económica de su territorio.

Bibliografía:

(Imagen de Rural Women’s Movement)
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