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Del ‘Dandismo’ a la ‘Sapeulogie’: una oda a la elegancia

Ya lo decía el poeta – y dandi- francés , Charles Baudelaire, en su ensayo sobre el pintor Constantine Guys: “Dandi es aquel que puede llegar a elevar la estética al nivel de la religión”. Los protagonistas de nuestra sección de hoy cumplen a rajatabla los preceptos de esta tendencia que no es una novedad.

Dandis del siglo XVIII

En el siglo XVIII y XIX en Gran Bretaña, dandi (o galán) se refería al hombre que daba especial importancia a su apariencia física, utilizaba un lenguaje refinado, buenos modales y aparentaba un estilo de vida aristocrático a pesar de ser de clase media trabajadora. El ser dandi requería, además, tener una gran audiencia y ser admirado por sus impecables maneras y por su estilo gentlemen. La influencia en Francia del dandi británico por antonomasia, Beau Brummell, tuvo su mayor auge durante la época de la Revolución Francesa cuando su ropa y modales empezaron a ser imitados, sobretodo en los barrios bohemios y burgueses.

Baudelaire añadía: “No hay otra profesión más que la elegancia…no hay otro estatus más que cultivar la idea de belleza en sus propias personas…El dandi tienen que aspirar a ser sublime sin interrupción: tiene que vivir y dormir ante el espejo”.

Julious Soubise

Esta moda impactó a niveles sorprendentes y en diferentes grupos sociales, teniendo en cuenta que el contexto histórico era el de la trata de esclavos por parte de los colonos británicos y franceses. Así, los dandis empezaron a hacer gala de su estatus vistiendo a sus esclavos con su mismo estilo y convirtiéndolos en “esclavos de lujo”. A medida que los esclavos tenían más libertad, fueron customizando sus trajes a su propio estilo, llegando a ser importantes figuras de la alta sociedad londinense. Tal es el caso Julious Soubise, un esclavo afrocaribeño de la Duquesa de Queensbury que dio lugar a la primera manifestación conocida de dandismo negro.

Zoot Suit

El dandismo negro, ha trascendido épocas y lugares: desde el siglo XVIII hasta los años cuarenta del siglo pasado, y desde Londres hasta Harlem, para llevarnos hasta el pleno furor de la era del Jazz en plena II Guerra Mundial. Norteamericanos y chicanos ponían el boga el Zoot Suite, traje de chaqueta con pantalones anchos de cintura alta y hombreras. El gasto que conllevaba la “excentricidad” era considerado antipatriótico en plena época de guerra, por lo que el Zoot Suite se estableció como símbolo de rebeldía, libertad y autodeterminación. Francia y México tuvieron sus versiones con los Zazous y los Pachucos respectivamente. Los Pachucos tuvieron como icono a Tin tán, el archiconocido actor mexicano.

 

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El actor mexicano Tin Tán como Pachuco

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Zazous de Francia

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Volviendo la mirada hacia África, el dandismo negro se ha manifestado desde hace ya muchas décadas con los Sapeurs de Brazzaville y de Kinshasa.

Los ‘Sapeurs’: elegancia y actitud

Si nos damos un paseo por el barrio de Bakongo, en Brazzaville (República del Congo) seguramente nos encontremos a los más elegantes de la ciudad, y probablemente del país. El nombre viene de la asociación SAPE “Le Societe des Ambianceurs et des Personnes Elegantes” (Sociedad de Ambientadores y de Personas Elegantes) creando toda una escuela: la Sapologie. Su origen se remonta al fin de la I Guerra Mundial, cuando André Grenard Matsoua (1899-1942), líder político y religioso anticolonial, volvió de Francia vistiendo trajes occidentales, creando tendencia y pasando a ser el Gran Sapeur. Pero el considerado padre de la Sapologie fue el músico Papa Wemba, originario de Kinshasa (RDC), que utilizó sus trajes y su estilo como forma de resistencia ante la prohibición del dictador Mobutu de vestir ropa occidental. A cambio era obligatorio vestir el “abacost” (a bas le coustume- debajo del traje-), asfixiante para el clima tropical de la región, a lo que Papa Wemba se negó y continuó vistiendo sus trajes de corte occidental.

También llamados “los parisinos”, ellos mismos se consideran como un fenómeno social y un movimiento cultural integrado en la sociedad congoleña, siendo una de las respuestas de una sociedad devastada por tanto años de guerra. Según ellos “es el culto de parecer en una sociedad en crisis”. Una respuesta basada en un amplio código de conducta, con el pacifismo, el higiene, el respeto y el saber vivir como principales valores. Y así es como educan a las nuevas generaciones de Sapeurs y como esta forma de vida se transmite y se mantiene viva en el tiempo y en el espacio. La diáspora también tiene su modo de vida Sapeur en los países europeos a los que emigran.

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Foto: Daniele Tamagni

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Foto: Hector Mediavilla

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Culto, arte o espectáculo, su elegancia no es de ningún modo improvisada: la marca, los colores – tres colores a la vez como máximo, y bien combinados- y los complementos –puro, bastón, pipa, sombreros, etc- son algunos de los detalles más pensados. Y no está exento de tendencias y creaciones dentro del propio movimiento, como los Picadilly que utilizan faldas escocesas en honor al príncipe Carlos de Inglaterra.

No es fácil hacerse con trajes, zapatos y complementos de marca que cuestan un dineral en uno de los países con más alto índice de pobreza. Para ello trabajan, ahorran y encuentran sus propios mecanismos de acceso, como el alquilar de sus trajes por días. Ir bien vestidos para los Sapeurs es como alimentar el alma y demostrar su éxito social. Y gracias a ello tienen un papel importante de representación dentro de su comunidad en la que son a menudo invitados de honor en importantes celebraciones y gozan de un gran respeto tanto por parte de la familia, como por la sociedad en general.

Una búsqueda constante de la felicidad y rechazo a la pobreza, que se culmina con el sueño de visitar algún día París. París como mito idealizado que aún sigue vivo en muchos imaginarios. Pero no lo malinterpretemos, a pesar de que utilizan trajes de diseñadores como Armani, Yves Saint Laurent, Cacharel, Yamamoto o Cavalli, entre otros, los Sapeurs han creado su propio estilo. No se puede entender sólo como una oda a la cultura occidental, sino como una reinterpretación de ésta, en la que incluso se inspiran los diseñadores occidentales. Se podrían considerar como cultura de ida y vuelta.

Para los Sapeurs ¡lo importante es la actitud!

Si queréis saber más sobre los Sapeurs, os recomendamos el fantástico trabajo del fotógrafo Héctor Mediavilla, que además presenta su nuevo libro S.A.P.E, durante el mes de enero de 2013 en París, donde se expone su trabajo. Aquí encontraréis más información sobre las actividades programadas, así que si andáis por allí, no os lo perdáis.

Para los que no estéis por allí, estad atentos porque durante los próximos meses tendremos la oportunidad de acercarnos a los Sapeurs también en Barcelona. Para ir abriendo boca, os dejamos un documental del propio Héctor Mediavilla que retrata muy bien a nuestros protagonistas:

También os dejamos el enlace al documental de “Dimanche à Brazzaville” que retrata muy bien esta y otras realidades.

¡Que disfrutéis!

Fuentes:

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