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Arquitectura y arte urbano, Artes visuales, Wiriko

Dilemas de Norte y Sur (V): Arquitectura sudanesa en Mali

Siguiendo con nuestro propósito de dedicarle especial atención a las artes y culturas de Mali, llega el turno de rendirle un pequeño homenaje a la característica arquitectura sudanesa que podemos encontrar en algunas ciudades del país.

La arquitectura sudanesa es un estilo que se generó en África Subsahariana y que abarcó principalmente Mauritania, Mali, Burkina Faso, Níger y en menor medida Ghana y Costa de Marfil. El término “Sudán” proviene del término en árabe “bilan as-sudan” que significa “País de los negros”. Según Antonio Orihuela (2001), los antecedentes de esta arquitectura son aún hoy en día discutidos por los investigadores, aunque se barajan dos momentos históricos. Uno de ellos, se sitúa en la época del antiguo Imperio de Ghana (actual Mauritania y noroeste de Mali) y su difusión en los imperios de Mali (1235-1450) y Songhay (1454-1591). El segundo momento histórico se da en la época de la llegada del ejército marroquí que acabaría con el Imperio Songhay y que permanecería más de dos siglos. Las aportaciones de estos pueblos y su vuelta de la peregrinación a la Meca, pasando por Egipto y el Mar Rojo, influiría una vez más en el ámbito artístico y arquitectónico de África Subsahariana.

Esta arquitectura está construida con una tecnología muy sencilla, y con las manos, dando una característica forma redondeada al adobe, que es un material muy barato. El resultado es espectacular, sobre todo por la integración al paisaje desértico propio de la zona. El arquitecto egipcio Hassan Fathy (1900-1989), especializado en arquitectura social del Tercer Mundo, escribió sobre su experiencia en New Gourna (Egipto) en la que construyó una ciudad utilizando esta técnica por ser según él la más óptima para ese tipo de entornos.

Mali

A pesar de la fragilidad de su material, hoy en día se conservan algunos ejemplos de ella, como es el caso de las dos ciudades de las que hablamos en nuestro artículo, Djené y Tombouctou. Son dos ciudades de sobra conocidas y de visita obligada cuando nos acercamos por la zona, tanto por su belleza como por su historia. Desde el año 1988 son declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Djené, fundada en el siglo IX, está situada en el delta interior del río Níger y rodeada por un brazo del río Bani —afluente del Níger— siendo una de las grandes ciudades del actual Mali y una de las más antiguas de África Occidental. Su apogeo como enclave comercial tuvo lugar en durante los siglos XIV-XVI durante los imperios de Mali y Songhay ya que en su puerto se realizaban intercambios de sal por grano, oro, esclavos, marfil, etc. Además, su situación en el delta, rodeada de agua, le ha valido de protección ante catástrofes e incendios por lo que su arquitectura se ha podido mantener casi intacta. Salvo algunas construcciones más recientes, hoy en día podemos apreciar la arquitectura predominante de adobe, lo que le dota de la belleza que le ha supuesto la inscripción como Patrimonio de la Humanidad desde 1988.

Gran parte de su población, originariamente animista, se convirtió al Islam junto con el rey Koi Koumboro en el siglo XIII, que había sido introducido por los mercaderes del Imperio de Ghana. Según los escritos que datan del siglo XVII, él mismo mandó construir la Gran Mezquita de Djené que se realizaría a partir de su propio palacio en 1280. El fundador del imperio Massina, el peul Cheikou Hamadou, dejó en 1819 que la mezquita se destruyese bajo el pretexto de que era muy lujosa para ser mezquita —con ánimo de revancha porque le prohibieron la entrada años antes— y cuando los daños ya eran irreversibles, puedo justificar la construcción de otra más austera y no tan interesante desde el punto de vista artístico. Durante la colonización francesa, en 1907, se volvió a reconstruir la mezquita de Komboro al estilo tradicional original.

 

 

La Gran Mezquita de Djené- Foto: 10b travelling

La Gran Mezquita de Djené- Foto: 10b travelling

 

La llamada “la ciudad de los 333 santos”, Tombouctou fue el centro espiritual, intelectual y para la propagación del Islam en el continente durante los siglos XV y XVII. Fue fundada por los tuareg en el año 1100 y su enclave, punto de encuentro entre África Occidental, nómadas bereberes y árabes, ha sido también otra de las principales ciudades referentes en comercio Norte-Sur de la época, en los que intercambiaban sal del Mediterráneo por oro, pescado y fruta.

Mezquita de Djinagareiber- Foto: Dave Lantner

Mezquita de Djinagareiber- Foto: Dave Lantner

Aparte de la arquitectura de adobe, Tombouctou conserva varias joyas arquitectónicas que le han valido ser declarada Patrimonio de la Humanidad, también en 1988. La Gran Muralla, la Biblioteca Andalusí de Tombouctou (que ha inspirado algún documental), el Palacio Buctú, el mercado, etc. son algunas de sus bellezas, que incluso han podido inspirar a arquitectos como Gaudí. La Mezquita de Djinagareiber encargada por el emperador Kankan Mussa, fue construida por el arquitecto granadino Ishaq es-Saheli en 1325 y desde ella se puede avistar toda la ciudad. Otra de las mezquitas que conforman el paisaje es la mítica Sangoré, que fue construida sobre el siglo XIV-XV, que es la sede de la universidad coránica y refugio de intelectuales andalusíes después de la toma de Granda en 1492. Por último, la Mezquita de Sidi Yahya de finales del siglo XV, es la mejor conservada de las tres.

Desde el punto de vista cultural y artístico de Mali, estas maravillas, y otras muchas, corren un gran peligro en la actualidad. Ya desde el año pasado hemos sido espectadores de los dramáticos acontecimientos que amenazan estas ciudades y su patrimonio.

La historia de estas ciudades nos remiten al África clásica, y son una parte muy importante de la memoria histórica del continente. Por ello, y especialmente en estos momentos, hemos querido hacerle un guiño a la historia antigua africana, a menudo olvidada.

Como afirmaba el historiador marxista Thomas Hodgkin, en 1959:

Cuando la gente habla del África, y sobre todo de la región que comienza al Sur del Sahara como de un «continente sin historia», lo que dice en realidad es que se trata de un continente cuya historia, por desgracia, se desconoce en el resto del mundo. No faltan motivos que expliquen este hecho. En parte nos agrade o nos disguste continuamos siendo absurdamente etnocéntricos: para la mayoría de nosotros, la «historia» es la historia nacional o a lo sumo «europea» u «occidental». (…) Finalmente, hay que reconocer que en cierto grado somos todavía víctimas de una mentalidad colonial: aceptamos con dificultad que los africanos hayan tenido durante siglos sus propias civilizaciones aborígenes, antes de que se nos ocurriera a los europeos, empezando por los portugueses a fines del siglo XV, la idea de tratar de venderles la nuestra.

 

Fuentes:

  • Hodgkin, T. (1959). Tombuctú, centro de cultura medieval. En: El Correo. Una ventana abierta sobre el mundo. UNESCO. Octubre, 1959.
  • Orihuela, A. (2001). Arquitectura sudanesa en Mali. En: Pastor, M. (Ed) (2001) La mujer subsahariana: tradición y modernidad, I:Mali. Granada: Editorial Universidad de Granada.
  • Arquetour: Tombouctou y Djene
  • Kamit
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